Si hay brote de Covidien en otoño, el confinamiento no será para todos

Pla general de veïns de Gelida caminant pel carrer amb mascareta. Imatge del 19 de maig del 2020 (horitzontal)

Quien debería confinar son las personas más vulnerables, como los ancianos o quien tenga patologías previas

El confinamiento ha sido clave para detener la transmisión del virus, pero las consecuencias económicas, sociales y para el sistema de salud –que tarde o temprano acabarán repercutiendo en la salud de las personas- aún están por evaluar.

Si hay un brote descontrolado y virulento como el que acabamos de pasar, que según las previsiones del Departamento del Salud podría comenzar en octubre, se quiere evitar volver a estas medidas tan drásticas , como un confinamiento total, como explica Adrià Comella, directora del Servicio Catalán de la Salud:

«En ese momento no tiene por qué producirse un confinamiento total, pero sí se deberá activar específicamente sobre usuarios de más riesgo.»

Y estos usuarios que deberían confinar son las personas más vulnerables ante este virus: las personas mayores o con patologías previas.

Los datos de mortalidad durante la pandemia confirman que un 88% de las muertes por coronavirus son personas de más de 70 años . Al inicio de la pandemia se pensaba que eran los niños los grandes diseminadores de este coronavirus, como lo son con otros virus, pero ahora los últimos estudios apuntan al contrario. Con el objetivo de no parar el país, se quiere evitar el confinamiento de toda la población.

«Y la otra gente no quiere decir que pueda estar absolutamente desprotegida o haciendo vida absolutamente normal, no.»

Hay otras medidas que se podrían recuperar para reducir aglomeraciones, como se ha hecho con la restricción en determinados espacios y de movilidad, pero en casa se pediría que se quedaran las personas de mayor riesgo.

Los epidemiólogos lo consideran una buena opción, antes de volver a la situación de hace dos meses, como Magda Campins, jefe de Medicina Preventiva y Epidemiología del Vall Hebron, o Antoni Trilla , jefe de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Clínico.

Campins: «Son las que han sufrido más el impacto de la enfermedad y, por tanto, evitar el contacto de estas personas con el resto de la población también sería una estrategia a tener en cuenta.»

Trilla: «Viendo que estos son los que más enferman y más grave lo pasan, pues antes de cerrar todos, ante una situación realmente más compleja, se podría intentar hacer esto.»

Hay que ver si esto querría decir volver a cerrar las residencias , los espacios más frágiles en toda esta pandemia y que habría que proteger especialmente en caso de nueva ola; tanto los residentes el personal. En el resto de personas vulnerables se les pediría que, en la medida en que pudieran, volvieran a confinarse .

Adrià Comella, directora del Servicio Catalán de la Salud:

«La necesidad de un consejo clínico que les diga: ‘Atención: tu eres una persona de más riesgo, y por lo tanto en la medida que puedas comienza a activar el teletrabajo, si estás jubilado extrema tus medidas de precaución, de distancia social y vemos cómo va evolucionando. «

Lo óptimo sería que no se llegue a un descontrol del virus que obligue a imponer ningún tipo de confinamiento para nadie, pero esto dependerá básicamente de dos factores: que la población actúe de forma responsable y siga manteniendo ciertas medidas como la distancia física , el uso de mascarilla y el lavado de manos .

Pero sobre todo que el sistema esté realmente preparado para hacer la detección precoz de casos, y la localización y el seguimiento de la cuarentena de los contactos del afectado.

De momento, la primaria ha asumido hacer las pruebas PCR. Se están haciendo en los tiempos estimados, y se está a la espera de que salgan al mercado pruebas más rápidas y con la misma fiabilidad. Después es la Agencia de Salud Pública , junto con la atención primaria, que localiza a los contactos de este positivo, de al menos dos días antes de los primeros síntomas. También se ocupa de avisar y hacer el seguimiento a los 7 y los 14 días para ver si empieza alguna sintomatología. De momento se encargan desde una unidad del 061, con un polémico contrato con Ferrovial .

Todo es un engranaje que debe funcionar para mantener la expansión del virus bajo control. Pero si se empieza a perder la pista de los contagios, es la Red de Vigilancia Epidemiológica que deberá avisar para empezar a tomar nuevas medidas, porque cuando el sistema no puede asumir este control, el virus ya ha demostrado que es capaz de esparcir -se rápidamente.

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