Las residencias geriátricas de la Cerdanya catalana: un fortín inexpugnable y una labor titánica que los mantiene en 0 casos positivos.

La labor de prevención en ambas residencias ceretanas merece un reconocimiento y sonoros aplausos al personal y dirección de los mismos.

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Bellver de Cerdanya y Puigcerdà son dos de las residencias que hasta el día de hoy (Dios quiera y sigan así) no han comunicado casos positivos de coronavirus, ni en los allí internados ni en el personal.

En ambas las medidas adoptadas por la dirección son extremas y cada día se supervisan o actualizan.

La labor de los profesionales sanitarios de ambas residencias es como mínimo, encomiable, digna de aplausos, como lo es la del Hospital Cerdanya, en el peculiar silencio casi total que en estos días tenemos en la comarca, cada día, a las 20, se puede escuchar los aplausos de los vecinos que van dedicados también a ellos.

De Puigcerdá ya tenemos departamento de prensa del Ayuntamiento que nos mantiene infomados, aunque, de momento pocas letras o ninguna va dedicada al personal de la residencia, algo que no vendría nada mal, para infundir ánimos, pero sobre todo para reconocer no sólo un sector de los profesionales a nivel local, sino a todos.

En Bellver ya la cosa cambia, las noticias, buenas o malas no nos llegan con tanta fluidez, pero nos llegan, algo que interpretamos que, dentro de la situación, las cosas van razonablemente bien.

Quizás por eso nos permitimos destacar la labor del personal de las residencias geriátricas de la Cerdanya, la de Puigcerdà y la de Bellver de Cerdanya.

Aunque, sin despreciar a la de Puigcerdá, que es ejemplar, de aplauso y de ejemplo, la de Bellver tiene algunos detalles que son dignos de destacar.

Puede que sea por ser más reducida, por tener una cantidad de abuelos menor y por tanto, menor cantidad de personal, pero, es cuando se puede ver la implicación de los profesionales que va más allá de su horario laboral. Y de sus responsabilidades.

Es el caso del responsable de la residencia, que siempre está en los mínimos detalles, pero ahora también en detalles que pueden afectar a su personal, poniendo su tiempo y vehículo para el traslado de personal a sus domicilios por falta de transporte público, por ejemplo, y eso de su bolsillo, sin luego reclamar un céntimo.

O extremando las medidas para evitar un posible contagio, pendientes del minimo detalle en la salud de los abuelos, de su atención, dedicando además tiempo para informarse de la salud de aquellos abuelos que atendían durante el día, antes de comenzar la crisis, trabajando codo con codo con el Ayuntamiento, sin horarios, con el único objetivo de seguir manteniendo a cero los contagios, o sea, la salud de sus abuelos.

En Puigcerdà sucede lo mismo, o quizás más aún que Bellver, pero queda claro, muy claro que ambas residencias mantienen a cero los contagios gracias a un trabajo formidable de su personal.

Vaya entonces, para ellos, nuestro reconocimiento, todo el ánimo y todos los aplausos, sin esa dedicación que hoy multiplican, esto no sería posible.

Podemos decir, con orgullo que los profesionales sanitarios de ambas residencias han logrado durante 19 días y Dios quiera que así se mantenga más allá de la crisis, mantener a raya, y bien a raya, al COVID-19, Dios los bendiga, sin ustedes, esto no sería posible.

Juan Amaro, para LA VEU.

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